La seño Sere

Testimonio compartido

sostener la esperanza

Meses después . . .

Terminaron las clases. Hoy vuelvo a leer lo que escribí hace tiempo, de un tirón durante una noche parecida “a aquella” por el modo en que trascurrió. Me surgen un montón de preguntas.

¿Para qué haces esto?, ¿a quién crees que le estás escribiendo?, hay muchas cosas que no contaste, ¿no voy a hacer daño en vez de un bien? . . . y cosas por el estilo.

Desde que lo escribí algo ha cambiado, como que algo está hecho y sólo falta dejarlo andar. Eso pienso.

Esto lo escribí porque sentía esa necesidad. ¿No será otra necesidad como aquellas? Creo que no. Está me ha hecho llorar mucho, pero me dio paz y alegría. No es como las otras “necesidades” que parece que te dan lo que luego al ciento por uno te quitan.

Se lo voy a mandar al profe. Cuando hace unos años, le conté lo que me había pasado me sugirió que algún día lo escribiera. Dijo que me haría bien y tal vez le hiciera bien a otros. Tal vez él sepa qué hacer. Creo que hice mi parte. Veremos.

Escribo para que mis hijas lo sepan. Por mis alumnos. Para mi familia . . .

–       Ángel, para vos si lo lees. ¡Cuánto me gustaría que lo leyeras!

Para quienes puedan estar en nosedónde . . . y para quienes suelen ir a nosedónde, para todos los cómplices de que los nosedónde sigan existiendo . . . y esas cosas peores que se asoman en el horizonte promovidas como buenas cuando no lo son.

Para las chicas y los chicos que como me había creído yo, ellos creen todavía que en la vida se puede andar haciendo lo que a uno le venga en ganas sin tener que pagar las consecuencias.

No quiero dar consejos. Aunque es una de las mejores cosas que nos pueden dar cuando uno los quiere escuchar. Los buenos consejos, no sé por qué, parece que caen mal. Sólo quiero mostrar lo que pasó . . . y subrayar la esperanza de que puede cambiar. Esto sí que vale la pena andar mostrándolo. Soy una prueba. Ahora sé que hay muchas serenas . . . ojala se dejen rescatar por los muchos Ángeles . . .

Hay muchas cosas que no he dicho. Sobre mi infancia, sobre mis hijitas, sobre nosedónde, sobre la vida con las hermanas, las de allá y de entonces, y las de acá y ahora, sobre . . . . ¡tantas cosas! Pero muchas de ellas se pueden imaginar con facilidad y no vienen a cuento.  Lo demás lo dirá el tiempo. Por ahora está bien así.

No sé lo que significa dar Gracias a Dios si por ello no se entiende dar la vida por quienes tenés a mano, los que con la vida te son dados. En ese sentido quiero dar Gracias a Dios, que es en realidad como pedirla, pero así se dice ¿no?

Doy gracias a mi Papá y a su mamá Maria que luego aprendí que también es mía y que nos cuida a cada paso.

Un beso de todo corazón,

la seño Sere

→ ¡ahora te toca a Vos!

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